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  www.elperiodicodechia.com           versión on-line           Chía - Cundinamarca - Colombia          Edición Julio de 2006
 
 
 

Elecciones presidenciales
y la política local

Por:Alberto Conde Vera
alconde@gmail.com

Pese a los enormes esfuerzos de los medios de comunicación y de sus dueños por mostrarnos un liderazgo sólido, absolutamente consolidado en el país, con la figura del presidente Uribe, la realidad es bien diferente. El Presidente apenas obtuvo el apoyo claro del 27.5% de los ciudadanos habilitados para votar, la oposición en su conjunto solamente logró un apoyo del 15% (4´010.585), mientras la abstención fue del 54.8% .

La gente piensa que este hecho no es importante porque siempre hemos tenido una alta abstención. No obstante, esto significa que esos catorce y medio millones de colombianos se sienten marginados, impotentes e insignificantes ante la catástrofe de nuestra realidad social. ¿Qué le pasaría a una empresa industrial o comercial si más de la mitad de sus empleados se sintieran así y si su gerente apenas contara con el respaldo del 27.5% de sus subalternos? Así que el problema no es ni tan normal ni tan insignificante como muchos creen. Esta apatía, que constituye la abstención, significa una carga muy pesada para el resto de la nación y un desperdicio de un potencial productivo y creativo muy grande.

Así las cosas cabe preguntarse: en lo local, ¿a qué juegan los aspirantes al Concejo y a la Alcaldía? ¿Cómo conciben la estrategia para los desarrollos futuros y cómo la táctica para la coyuntura electoral local que se avecina? ¿Han entendido la importancia y el sentido de la decisión que la pasada coyuntura electoral  planteó? O,  por  el  contrario,  ¿ seguirán

sordos y ciegos frente a la realidad, haciendo componendas para ver de qué manera mantienen los privilegios (puestos, contratos, favores, etc.) en el manejo de la Alcaldía? Las cosas han cambiado y quien no interprete acertadamente este cambio sucumbirá.

La táctica, al parecer bastante aceptada, por varios dirigentes políticos locales, de conformar un solo bloque entre el partido Liberal, Cambio Radical, el partido de la "U" y un sector del conservatismo, para oponerlo a los dos movimientos que resultaron de la división del "antiguo movimiento cívico", puede resultar útil desde el punto de vista de favorecer intereses personales y de mantener privilegios, pero no desde la perspectiva de la construcción de democracia y de una política seria. La democracia necesita un gobierno y una oposición patriótica, con una clara visión del futuro del país, estructurada desde una visión humanista, y lo local no puede ser una excepción. La política no puede reducirse a excluir a unos del gobierno, para eternizar a otros, entre otras muchas razones porque tener el gobierno no significa tener el poder y porque las hegemonías siempre conducen a la corrupción. La democracia y la política, cuando se mueven por los principios de defensa de lo humano, implican respeto al pluralismo, trabajo organizativo popular fuerte, trabajo educativo político y participación activa de los ciudadanos en el análisis de la realidad y en la toma de decisiones, especialmente cuando se aprecia la profunda ignorancia política y la apatía de los ciudadanos, como en nuestro caso. Lo que se pretende, ya lo hemos visto, no va en esta dirección. Ojalá los dirigentes reconsideren su posición.

   
 El señor del carrito
 

Eran las cuatro de la tarde del jueves 18 de mayo. En la esquina sur-oriental del parque principal de Chía, ya no estaba el carrito, ni el señor vendiendo lotería. En su lugar, las campanas de la iglesia parroquial con su tañir melancólico convocaban a su despedida. El último adios a uno de los hijos más especiales y queridos de la ciudad. Así lo confirmó la gran multitud de conciudadanos que sin previo acuerdo, compromisos, ni llamadas, se dieron cita para testimoniar de manera unánime y colectiva, un reconocimiento por quién en vida fuera Jorge Enrique Escobar Castillo, más conocido como “ Don Jorge, el señor del carrito de lotería”.

En el templo colmado de compungidos asistentes, se dio respuesta con caluroso aplauso a la emotiva homilía del sacerdote y a la sentida despedida que le hiciera uno de sus hijos.

Don Jorge, era oriundo de Chía, padeció durante 40 años una penosa enfermedad que lo redujo a una paraplejia cuádruple de la cual nunca se dejó doblegar. Durante 70 años, que cumpliría al día siguiente de su sepelio, dio un grandioso ejemplo

de responsabilidad, esfuerzo, amor por el trabajo y entereza ante la adversidad, valores, todos estos, enmarcados en su gran calidad humana.

Viudo y con 7 pequeños hijos, contrajo segundas nupcias, con Blanca Villalba, con quien conformó un nuevo hogar y con quién tuvo 2 hijos más. Sobreponiéndose siempre al dolor tanto físico y moral, libró una dura batalla por la vida en forma valerosa y silenciosa con el único propósito de cumplir cabalmente sus responsabilidades como padre de familia.

En su carrito y con su trabajo como vendedor de lotería, educó a sus nueve hijos y conoció a casi todos en Chía, como clientes y amigos. Los mismos que de manera espontánea y sincera llenaron el parque que le perteneció, para hacerle un merecido homenaje, a quién en vida diera ejemplo de grandeza y moral en todas sus dimensiones. Que el Ser Supremo conceda valor a su familia para aceptar su partida y que su ejemplo de vida sea un faro que ilumine y motive siempre a la comunidad de este municipio.
PAZ EN SU TUMBA, DON JORGE.

 
 Agonía y muerte anunciada de un río
Jaime Vallecilla Vergara
Arquitecto
La celebración décimo cuarta del Día Mundial del Agua el pasado 22 de marzo, se constituyó nuevamente en un evento de innumerables declaraciones de expertos en todos los rincones del mundo. En lo local, la realidad pragmática muestra ineficacia, propósitos incumplidos, tendencias especulativas y mercantilistas, uso y venta de terminologías; desarrollo sostenible, ecosistemas, medio ambiente, ordenamiento físico y ambiental, planificación y vocación ambiental, que a la postre, solo terminan por evidenciar como nuestros ríos, lagunas, humedales, quebradas, cursos de aguas y acuíferos acumulan la desgracia de una contaminación producida básicamente por el irracional comportamiento humano y la decidía administrativa de los gobiernos de turno.
Esta muerte contaminadora acabará con el Río Frío aunque en principio pareciera que fuera el Río el que quisiera acabar con los invasores de su ronda, tal y como se pudo comprobar en este último invierno.
El Río Frío de Chía, nace en el Páramo de Guerrero en el Municipio de Zipaquirá, pasa por Tabio, Cajicá y Chía, ciudad esta última, donde su cauce recorre 9.5 km hasta que se funde con el Río Bogotá a la altura del sitio conocido como las Juntas.
La identificación general de la problemática del Rió Frío se inició hace una década con el plan de recuperación de su cuenca, en la que participaron la Car, Asocentro y la Umata, donde se detectó la contaminación que el Río sufre en Chía y que se resume en cuatro aspectos fundamentales:
Los Meandros: Forma que toma el cauce para desplazarse sobre la sabana. Por el proceso de urbanización, muchos constructores le plantean al municipio la "rectificación" del cauce para ganar áreas adicionales al desarrollo urbanístico sin reparar en el daño que significan estas alteraciones al ecosistema.
El Cauce: Impactado por las descargas de aguas contaminadas de procesos agroindustriales y domésticos A pesar del estado de contaminación, existe una demanda, para usos agrícolas (riego) y abrevaderos de ganado.
Los Tambres (represas) con árboles caídos sobre su recorrido, talegas con arena o gravilla que disminuyen hasta el punto cero el caudal, anulando la posibilidad de oxigenación. Sedimentación por acumulación de materia orgánica al no haber caudal. Depósito de basuras orgánicas (cuerpos de animales muertos, desechos de productos agrícolas, excrementos de animales) e inorgánicos (plásticos no degradables) y recipientes de productos químicos derivados de agroindustrias como la producción de flores. Muros, cercas eléctricas y alambre de púas que llegan al mismo centro del cauce. Vertimientos de aceites y grasas y combustibles.
Ronda Inmediata: abrevaderos de ganado que pisotea las orillas y deposita excretas. Erosión por desprotección de la orilla, lo que origina a su vez pérdida de bancada en los meandros, depósito de basuras orgánicas e inorgánicas, escombros de demoliciones, quemas sobre la orilla, paso de tubería de descargue, construcciones para alojar motobombas.
Ronda Mediata: El 85% de la ronda está desprotegida, y no tiene ningún tipo de estabilidad, incontables pozos sépticos sobre las orillas, además de las decenas de usos inadecuados como: pastoreo, agricultura intensiva y agroindustrias., esto sin contar con el análisis químico y bacterial del agua, el análisis de la vegetación y la necesidad de recuperar predialmente el área de la ronda del Río.
No deja de ser paradójico que el Río le de nombre a la mayoría de urbanizaciones que están a su vera, en una especie de sueño perdido entre desear convivir con la naturaleza y vivir al lado de una cloaca pestilente, porque nadie, aún después de 10 años de este informe, que parece hecho ayer, se apropie de este Río.
Por esta razón acudo al Derecho de Petición consagrado en el Artículo 23 de la Constitución Nacional para exigir que la presente Administración Municipal aplique los correctivos necesarios para evitar perpetuar esta situación aberrante, recuperando la cuenca del Río Frío, ajustándose a la normatividad para ejecutar el Plan de Desarrollo Territorial y fundamentado en los principios de: la función social y Ecológica de la propiedad, La prevalencia del interés general sobre el particular y la distribución equitativa de las cargas y los beneficios.
   
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