Reportaje Bogdan Piotrowsky
Tras la muerte del Papa Juan Pablo II encontramos en Chía
UN AMIGO DEL PAPA
“Lo conocí en 1972 cuando empecé mis estudios en la Universidad Jagellónica de Cracovia, una de las más antiguas de Europa, donde Karol Wojtyla cursaba su segundo doctorado en teología”.
Estaba inquieta, debía preparar algo sobre el Papa y no lo tenía. La noticia de su muerte ya había dado diez veces la vuelta al mundo, los detalles eran públicos y los medios no se cansaban de transmitir; aunque habían pasando varios días, el ambiente estaba cargado de comentarios sobre el viaje sin regreso de Juan Pablo II. Acababa de llegar donde el maestro Manuel Camargo, gran artista y muy querido amigo y vecino, cuando surgió el tema.
-¿Te he mostrado el retrato que le hice al Papa? - me preguntó Manuel. Yo no conocía ningún retrato del Papa hecho por él, ni siquiera sabía que le hubiera hecho uno. Bueno, ya te lo bajo me dijo. Te bajo la foto porque el lienzo ya no lo tengo.
Mientras Manuel regresaba, me pregunté en cuál de sus viajes le había hecho un retrato al Papa. O quizá lo había hecho aquí, cuando el Pontífice había estado en Colombia. Tampoco me quedaba claro por qué nunca habíamos hablado de esa experiencia que hoy tomaba tanta importancia y una vigencia especial, a escasos cinco días de la muerte del Pontífice.
|