En días pasados el ex presidente López salió con una de las humoradas con que suele salir al olfatear que está perdiendo la atención del público; propuso una gavilla contra el eventual candidato presidencial Álvaro Uribe Vélez. Algunos gacetilleros dicen que López pone a pensar al país, y así fue, nos puso a pensar que debió incurrir en un lapso senil, por cuanto lo dicho en la malhadada entrevista no cabe sino en mentes reblandecidas o rústicas, y esta última condición sabemos que no es la de él.
Los que hemos vivido bastante sabemos quién es López. A los jóvenes que deseen saberlo les recomiendo leer un libro de Enrique Caballero Escovar titulado El Mesías de Handel, allí encontrarán un recuento de las andanzas del ex presidente en su juventud y un bosquejo de su personalidad ejecutado por el intelectual de quilates que había en Caballero Escovar, primo hermano, por cierto, de la esposa de López y conocedor de los intríngulis familiares. No paso a comentar nada más, porque no viene a cuento. Ya la historia se viene encargando de esbozar su silueta, que no será ni parecida a la difundida por sus obsecuentes aduladores .
El mismo López puso en ejecución una estrategia bautizada con el nombre de “operación avispa”. El experimento fue un atentado contra la ética política, pues cada quien se lanzaba por su cuenta a la elección de corporaciones públicas y al salir quedaba libre de cualquier atadura. No había compromisos partidarios ni doctri-narios. La “avispa” picaba a quien quería y se robaba la miel de quien podía. Pues bien, la gavilla propuesta contra el presunto candidato Uribe Vélez tendría que ser de “avispillas”, porque nadie con una pizca de decencia podría prestarse a semejante maniobra, máxime si se es un hombre noble y gallardo, virtudes que desconoce el “avispón” proponente.
La reelección es buena si al finalizar su mandato el reelecto es un hombre con exaltación nacional, pues quiere decir que ha realizado una buena administración y el electorado desea elegirlo de nuevo. Otra cosa, ese electorado puede no ungirlo. En todo caso, no es justo que el pueblo no pueda reelegir a quien quiera para ese destino, porque la fila india de los aspirantes pueda alterarse. Y otra más. Si el pueblo reelige a Uribe Vélez ¿no estaríamos honrando la Constitución Política con la aplicación de la regla de oro de la democracia: la soberanía popular? Son verdades como puños que no necesitan demostración porque son evidentes. Claro, falta el pronunciamiento de la Corte sobre la reforma constitucional.
Confieso haber sido emeerrelista. Obedeció esto a la protesta que me acompañaba en contra del Frente Nacional (FN); a nada más. La alternación hecha por el FN, nervio del Pacto de Sitges, era abiertamente inconstitucional porque sacaba del juego democrático a quienes no fueran liberales ni conservadores. Era discriminatoria. Además, acabó con los partidos políticos y con la oposición, pues el universo político tendió un manto de silencio ante la corrupción con tal de tener vigencia dentro de los cuadros burocráticos. López guerreó hasta obtener el primer puesto de la fila india, una vez finiquitado el FN. En adelante se olvidó del MRL y dedicó su tiempo a la orgía palaciega. Quiso repetir pero el pueblo se lo impidió.
Ahora bien, si el pueblo quiere votar por Uribe ¿por qué no dejarlo?. |